Traducción fiel del texto italiano publicado en 2022. Reflexión de carácter cultural y filosófico.

La muerte, como la vida y lo divino, no son conceptos abstractos. Hay una región recóndita de nuestro corazón, en los confines de los territorios de nuestra mente, donde la realidad, los sueños, las expectativas y los recuerdos viven en un presente sin tiempo, mezclándose con los recuerdos de los días felices y el sufrimiento cotidiano.

En la época de los algoritmos, de la razón que oscurece el sentimiento y del repulsivo transhumanismo, vacilamos ante ciertos umbrales especiales y no encontramos el valor para atravesarlos.

Imagen que acompaña el ensayo original sobre la vida y la muerte
Imagen del artículo original; ca. 2001.

«No es verdad que los muertos no hablen; somos nosotros quienes hemos olvidado cómo escucharlos», nos recordaba Pier Paolo Pasolini. En el silencio y el recogimiento conseguimos abrirnos y «sentir» a las personas que hemos amado, que aún están con nosotros, en los rincones inextricables de nuestro inconsciente y, por tanto, fuera del tiempo y del espacio.

Están allí para contarnos lo que vendrá, en un tiempo en que las fuerzas superiores y las inferiores volverán a reunirse, mostrándonos plenamente la ilusión de nuestra conciencia.

Fuente: «La Vita oltre la morte» (texto italiano original).

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